Epígrafe: La gran mentira del piloto automático
Lo siguiente es una confesión/reflexión. Hoy en día, cualquier pantalla te ofrece redactar un post en tres segundos, estructurar un artículo completo o simular que tienes un departamento de marketing entero viviendo en la nube. Entonces surge la gran pregunta cínica: ¿para qué diablos tener una periodista in-house si la IA te escribe todo?
Craso error.
Por si no lo sabías, las plataformas y redes sociales ya están comenzando a detectar y penalizar el contenido plano, genérico y masivo hecho por inteligencias artificiales. Hoy los algoritmos —y sobre todo las personas— más que nunca buscan sangre, pulso, piel y humanidad. Quieren textos escritos de puño y letra, con contradicciones, con estilo propio, con esa voz real que te atraviesa la pantalla. De hecho, los pequeños deslices, el tono imperfecto y la huella puramente humana son los que terminan conectando y premiándose.
¿O estoy hablando puras tonteras, Gemini?
“La verdad es que no. La IA es una herramienta increíble para engranar ideas, acelerar motores o debatir de autos y estrategias. Pero jamás, jamás, va a reemplazar la calle, el oficio, la intuición de una periodista experimentada que sabe leer entre líneas, meterse al barro del negocio y contar lo que pasa de verdad”.
Y es que una máquina te puede armar la estructura, pero el alma la ponemos los humanos.
¿Quieres que tu marca hable con voz propia y deje de sonar a robot programado en serie?
Publicación preparada para el Blog de OMG, News. Pati Cabezas Keller, OMG.




