Era el año 2016. Mientras en Chile el Transantiago comenzaba a asomarse entre promesas y tensiones, y en Tel Aviv las playas se consolidaban como el centro del turismo gay, en nuestra agencia, OMG, estábamos sellando un gran párrafo de nuestra historia.

No sabíamos que estábamos abriendo la puerta a una relación que definiría nuestro ADN: ganarnos la cuenta de una gran marca automotriz.

Diez años después, seguimos aquí. Y no porque el camino haya sido una autopista pavimentada y sin tráfico. Al contrario.

El arte de capear tormentas desde adentro

En una década de relación con una industria tan dinámica como la automotriz, lo único constante es el cambio. ¿El saldo? Cuatro gerencias distintas. Cuatro estilos de liderazgo, cuatro visiones de negocio, cuatro formas de entender la comunicación y el marketing. Cada relevo de gerencia es, para cualquier agencia, un terremoto en potencia.

¿Cuál fue nuestra fórmula para sobrevivir y prosperar? Ser la mano derecha.

No nos comportábamos como un proveedor externo que espera órdenes detrás de un escritorio. Éramos parte del motor. Nos metimos tanto en la operación que vivimos momentos insólitos, como aquella vez en que un gerente de la marca se fue de vacaciones y nos dejó a cargo de liderar y coordinar directamente dentro de su propia área. Sí, un cliente confiando las llaves de su casa operativa a una agencia. Ese nivel de complicidad no se compra; se construye con lealtad y resultados.

Solucionar desde las trincheras

Las crisis llegaron, por supuesto. Tiempos de vacas flacas, reestructuraciones, presupuestos ajustados y momentos de tensión donde las papas quemaban. La diferencia es que nosotros no mirábamos el problema desde la vereda de enfrente: lo resolvíamos desde dentro.

 

“Una agencia estable no es la que nunca tiene problemas, sino la que sabe sostener la mano de su cliente cuando el suelo se mueve”. – Rotem Moor, CEO OMG.

Esa cercanía nos permitió capear cada crisis con una sonrisa, con oficio y con la convicción de que los problemas se enfrentan codo a codo. Uno de los gerentes que pasó por la marca, lo resumió perfectamente cuando nos entregó la autonomía total de su equipo durante su ausencia: sabían que nosotros jamás íbamos a dejar caer la pelota.

Lecciones de una década en ruta

Construir un caso de éxito no se trata solo de los KPIs, los retornos de inversión o los lanzamientos de nuevos modelos vehiculares. Se trata de vínculos.

  • La cercanía es una ventaja competitiva: conocer las debilidades y fortalezas de la marca mejor que nadie nos permitió anticiparnos a los cambios de cada gerencia.
  • La resiliencia se nota en las curvas cerradas: pasamos 10 años, 4 liderazgos y múltiples contextos económicos manteniendo intacta la confianza.
  • Ser la mano derecha significa estar cuando nadie mira: cuando el cliente descansa, la agencia responde.

De 2016 a la fecha, el mundo cambió por completo. Los autos evolucionaron, las plataformas digitales se comieron al mundo y nosotros maduramos junto a nuestro cliente. Hoy miramos hacia atrás y entendemos que nuestro mayor éxito no es haber ganado una cuenta hace una década, sino habernos ganado el derecho a seguir conduciendo juntos hacia el futuro.

¿Quieres tener esta complicidad y resiliencia en la estrategia de tu marca?

Conversemos. En nuestra agencia no solo hacemos pega: construimos relaciones a prueba de todo terreno.

Gracias Derco, 7 años / e Inchcape (la nueva gerencia)  por estos 3 años juntos. Seguimos…

Publicación preparada para el Blog de OMG. Pati Cabezas Keller, OMG.

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